Edificio Cruz del Sur: desafío gravitacional del siglo XX

Edificio Cruz del Sur: desafío gravitacional del siglo XX

El proyecto consiste en una gran torre exclusiva para oficinas. La idea era que se cimentara sobre una placa comercial que fuera icónica en una esquina importante de Las Condes.  Con un entorno que posee arquitectura muy antigua y en general de baja altura, esta imponente torre destaca a mucha distancia.

Su Diseño

Para este proyecto de debieron adquirir 5 lotes para conformar una manzana completa de 4.000 metros cuadrados. La normativa de la comuna permitía como tope una altura de 21 pisos por lo que el desafío era generar una construcción de impacto pero que también fuera buen negocio debido al valor del predio.  Para ello se diseñó un sistema de plantas de forma cuadrada de aproximadamente 1.000 m2 de superficie promedio cada una y con un núcleo de circulaciones verticales conteniendo una batería de ocho ascensores más dos cajas de escaleras dobles y servicios, ocupando un área de aproximadamente 15 x 15 m. Además la norma requería una placa comercial de dos pisos de alto, con edificación continua levantada en la línea de edificación frente a las tres calles en el perímetro del terreno, cuya cabida edificable, descontados los accesos a la torre y a los estacionamientos, era de aproximadamente 4.000 m2. Por último, exigía también una dotación de casi 600 estacionamientos, equivalentes a una superficie total de 18.000 m2, la cual, dividida por el área disponible de terreno, da cinco pisos subterráneos.

 

Una novedosa solución de Izquierdo Lehmann

Debido al poco espacio público que el entorno presenta para un volumen tan alto de transeúntes lo primero que se hizo fue despejar todo lo posible el nivel de suelo para liberar el interior del terreno como extensión del espacio público. Esto era factible soterrando gran parte de la superficie comercial del programa y retirando el resto de la placa a los bordes de fondo del terreno, para conformar una esquina de plaza interior accesible en tres de sus frentes.  En cuanto a la torre misma se descubrió que la mejor solución sería hacer que cayera al suelo solamente el fuste con las circulaciones verticales, considerando la proporción de la altura y la base del volumen edificable y el hecho de que estuviera centrado en plantas cuadradas, lo que evitaba torsiones producidas por fuerzas sísmicas en la estructura.

Un primer análisis estructural ratificó la posibilidad de un diseño donde el fuste tomara por sí solo el corte basal y el momento volcante de la masa estimada del volumen. Por otra parte, al caer en los subterráneos sólo con este fuste de circulaciones indispensable, se prescinde de otras columnas que comprometan una distribución de los estacionamientos estrictamente ajustada a sus modulaciones. Así se logra en estas plantas un rendimiento óptimo, de 27 m2 por estacionamiento.

 

Los beneficios y reconocimientos de una idea bien pensada

Al suprimir en gran medida el volumen de su base hasta una altura del cuarto piso se generó una disminución del área sombreada por la base suspendida de la torre, mejorando la proporción del espacio exterior cubierto; cerrar el ángulo del apuntalamiento diagonal que descarga la estructura perimetral soportante de la serie de losas superpuestas; aumentar la superficie vendible en pisos altos —cuyo precio es mayor— y definir la silueta de un hito memorable colocado en el remate axial de Avda. Apoquindo.

Esta disposición tragada de las superficies vidriadas, más la especificación de cristales con serigrafías y reflectividades diferenciadas de acuerdo a las necesidades térmicas y lumínicas de cada tramo de fachada, dio como resultado un ahorro en el consumo de energía de aproximadamente un 25% respecto a edificios de similar categoría de la zona.

Los costos de construcción del edificio resultaron incluso menores a los estimados inicialmente lo que ya es un logro en sí mismo.  Algo a no olvidar es el impacto visual que genera ya que al irse acercando desde lejos vemos como la torre literalmente desaparece de nuestro plano visual elevándose en una sensación de vértigo y sorpresa.

Sin Lugar a dudas una maravilla de las soluciones arquitectónicas que nos dejó el Siglo XX como sello de Santiago.

img-1-Edificio Cruz del Sur

Al quedar la estructura portante de los pisos resumida al fuste más la serie de columnas del perímetro externo, las plantas quedan libres de pilares interiores.

img-2-Edificio Cruz del Sur

Las torres son vistas desde abajo. El triunfo de la estructura sobre la gravedad se hace tanto más perceptible y manifiesto cuanto más nos acercamos a la masa levantada, hasta que ésta como totalidad desaparece de nuestro rango visual.

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